En una entrevista de trabajo en Barcelona casi nunca te piden el título de inglés. Te dicen «la reunión es en inglés, ¿te importa?» y ahí se acaba la teoría.
Depende del sector, pero hay un patrón bastante claro en la ciudad:

He conocido a gente con un B2 en el currículum que no podía mantener diez minutos de conversación, y gente sin ningún título que trabajaba en inglés todos los días. El certificado abre la puerta del filtro de recursos humanos; la conversación decide la entrevista. Y la conversación solo se entrena hablando.
Con el italiano me pasó al revés de lo que la gente espera: tres meses de curso intensivo y, sobre todo, hablar con todo el que se dejaba. Al volver, mi italiano era mejor que el de gente que llevaba dos años estudiando. No era gramática. Era haberlo usado.
En Barcelona hay una cosa que no existe en casi ninguna otra ciudad: eventos de idiomas gratuitos todas las semanas. En los nuestros hay mesas de inglés, castellano, catalán, francés, italiano, portugués y lo que vaya saliendo. El evento es gratis; solo pagas tu consumición.
Si lo que necesitas es práctica para el trabajo, ve con un objetivo concreto: esta semana cuento mi proyecto en inglés, la siguiente explico mi sector. En cuatro semanas habrás ensayado las cuatro conversaciones que te van a hacer en una entrevista.
Nivel real y contexto: «inglés, reuniones y correo diario», «catalán, atención al público», «italiano, tres meses de inmersión y uso diario». Eso dice mucho más que una sigla. Y si te preguntan por el nivel en la entrevista, la respuesta se llama sola.
Para practicar, mira el calendario de eventos. Y si vienes de cero, empieza por cómo pasar de no saber nada a hablar en tres meses.
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