Hay un momento que se repite en casi todos los intercambios: alguien lleva tres años en Barcelona, habla español de oficina y no tiene un solo amigo que no sea de su país. No es falta de nivel. Es que su vida social está en el mismo idioma que su vida de antes.
Eso es lo que la integración cultural resuelve, y por eso acelera tanto el idioma: no aprendes para integrarte, te integras y por eso aprendes.
Integrarse no es dejar de hablar tu idioma ni fingir que no echas de menos tu comida. Es entender las reglas no escritas del sitio donde vives: a qué hora se cena, qué se dice cuando alguien estornuda, cuándo un abrazo es normal y cuándo incomoda, qué significa «ya te digo» cuando en realidad significa «no».
Cada una de esas cosas es vocabulario que no aparece en los libros. Y solo se aprende con alguien delante que te mira raro cuando la usas mal.

En nuestros eventos no hay clase: hay mesas. Cada una se organiza por idioma y se mezcla sola. Lo que hace que funcione no es el nivel, es la mezcla: un italiano que lleva dos meses, una colombiana que lleva diez años, un alemán de paso y una catalana que quiere practicar inglés. Nadie tiene el mismo acento ni las mismas referencias, y ahí está el aprendizaje.
Lo que cuenta como integración no es saber pedir una caña. Es saber de qué se ríe la gente de aquí.
Elige dos eventos fijos a la semana y ve siempre a los mismos. La primera vez hablas con quien puedes; a la cuarta te buscan. Ese es todo el truco: repetir. Hay cinco eventos semanales, todos gratuitos, en bares del Eixample y el Born.
Si te preocupa el idioma, empieza por esta entrada sobre el catalán y el castellano en Barcelona, y si lo que te da miedo es hablar, aquí cuento cómo se pierde la vergüenza.
Únete a Barcelona Language Exchange y disfruta de intercambios de idiomas semanales para conocer gente y practicar en un ambiente multicultural.